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jueves, 28 de febrero de 2013

Reflexión final

El proyecto 2 de la asignatura va llegando a su fin.

La reflexión sobre la importancia de la formación y la actualización de las funciones pedagógicas es algo que aún no habíamos hecho a lo largo de los 4 primeros años de carrera.
Al principio me parecía una asignatura mas de teoría, de esas que hay que estudiar "de pi a pa" sin verle mucha aplicación en la vida escolar.
Una vez más, cometí el error de prejuzgar.

Me he dado cuenta conforme más iba avanzando en la lectura de los libros de la asignatura que la actualización y la formación de los educadores es un tema de suma importancia para el desarrollo del sistema escolar. Si unos docentes están formados y cualificados para desempeñar una buena actuación docente, los alumnos aprenderán más y mejor y el sistema educativo mejorará.

Por otro lado se busca el aprendizaje adecuado de los alumnos, el aprendizaje ideal, el aprendizaje que en mi caso llamaría el aprendizaje autorregulado. Imagino que no todo el mundo estará de acuerdo en que el aprendizaje ideal es el aprendizaje autorregulado, pero tras haber leído y reflexionado sobre él, me parece de lo más adecuado guiar a los alumnos para que ellos aprendan a controlar su aprendizaje, usar sus estrategias y poder corregir sus propios fallos con autonomía.

Hay muchos más temas que se han abordado, pero sería medio imposible reflexionar sobre todos ellos de golpe así que, lo dejo aquí.

Y para acabar, pongo éste cartel que refleja una de las frases que más me gustan sobre la educación dicha por Nelson Mandela.




sábado, 9 de febrero de 2013

EDUCACIÓN CENTRADA EN EL ALUMNO Y SU APRENDIZAJE


¿En qué elemento me centro a la hora de enseñar?

Cuando me planteo el resolver las preguntas del segundo cuadro de reflexión del libro de la asignatura me entra la esperanza de coincidir con el modelo de enseñanza que se centre en el alumno y en su aprendizaje después de haber leído acerca del ECAA y ver la coherencia y la eficacia de su aplicación en el aula.

Reflexionando acerca de mis clases, claramente el que más aprende es el alumno. Cabe destacar que yo misma aprendo, pero sobre todo cuando cometo errores y tengo que rectificar, por lo que no aprendo de la misma manera que los alumnos (cosa bastante lógica teniendo en cuenta la intención de la educación).

Para mí el aprendizaje es el proceso que se lleva a cabo en el aula en el que a través de la interacción entre todos los elementos surgen unos contenidos y una forma de aprender y trabajar esos contenidos. Además, el aprendizaje dependerá de cada persona, de cómo interprete la información que reciba y de cómo la aplique más adelante, sin aprender todos lo mismo ni interpretar todos de la misma manera las cosas. Lo que se aprenda, las metas que haya, las estrategias que se utilicen y aprendan y las condiciones de aprendizaje se determinarán basándose en el alumno y en su contexto de aprendizaje. Ni todos aprenderán lo mismo ni en las mismas condiciones.


Las decisiones se tomarán tanto antes del aprendizaje cómo durante el mismo, siendo las primeras las que guíen el aprendizaje y las segundas las que lo personalicen. En mi opinión esto funciona bastante bien, y siendo una estudiante en pleno aprendizaje necesito de ambos tipos de decisiones para aprender e ir mejorando en la práctica.

Por último el establecimiento de los objetivos de aprendizaje lo llevará a cabo toda la sociedad que este involucrada en el proceso, ya que creo que para que unos objetivos sean los adecuados en la educación tienen que estar basados en un contexto y unos factores determinados.

En conclusión, la educación centrada en el alumno y en el aprendizaje en sí mismo es para mí la más eficaz.


martes, 5 de febrero de 2013

APLICACIÓN DEL APRENDIZAJE AUTORREGULADO



Como pasa constantemente en el mundo educativo, las ideas que se tienen son  buenas pero a la hora de aplicarlas los profesores prefieren no realizar cambios, no fallar en su enseñanza y limitarse a seguir enseñando como lo hacían hasta el momento.

Por muy perfecto que parezca el aprendizaje autorregulado llevarlo a cabo dentro del aula no resulta tan sencillo. ¿Cómo es posible motivar a los alumnos a aprender? ¿Cómo es posible que aprendan a guiarse por sí mismos? No es una tarea fácil, pero mucho menos imposible.
Hay que enseñar a los alumnos a realizar una serie de pasos a la hora de ponerse a trabajar y que, a partir de esos pasos aplicados en las diferentes tareas los alumnos los interioricen y los realicen inconscientemente en un futuro.

Para empezar con esto habría que tener muy claro qué pasos les vas a hacer llevar a cabo. Al principio esto quizás les pueda resultar a los alumnos algo “aburrido” o una “pérdida de tiempo”, pero si se les motiva lo suficiente y se les hace ver lo fácil que resulta trabajar a partir de un esquema claro empezarán a trabajar como se les pida.

Hay que dejar a los alumnos trabajar por su cuenta, plantearles retos y motivarles a solucionarlos por sus propios medios. Si al alumno no se le da la oportunidad de aprender por sí mismo ni se le dan las estrategias para poder hacerlo se acomodará, aprenderá lo que el profesor le enseñe, estudiará cuando tenga que hacerlo y ahí se limitará su aprendizaje, no buscará aprender más de la cuenta ni querrá de alguna manera “complicarse la vida”.


Si les damos las claves para el éxito, ellos sabrán llegar a él.

APRENDIZAJE AUTORREGULADO




El aprendizaje autorregulado sugiere, desde un primer momento, la idea del “aprendizaje perfecto”. Como docente ver que un alumno es capaz de organizar su propio aprendizaje y ver que si falla en algo él mismo es capaz de solucionarlo significaría que ese alumno va a llevar a cabo un aprendizaje significativo, un aprendizaje guiado por un docente pero resultando provechoso para el propio alumno marcando él mismo su ritmo de aprendizaje.

Para que este aprendizaje se lleve a cabo el contexto tiene que ser el adecuado. 
En primer lugar una de las condiciones básicas es la propia motivación del alumno. El alumno ha de querer aprender, ha de ver útil su aprendizaje y así estar motivado para llevarlo a cabo.

En segundo lugar el alumno necesita que se le den las estrategias básicas para poder organizar su aprendizaje. No se le puede pedir a un alumno que organice su estudio si no sabe cómo hacerlo. Para esto el aula debe ser un lugar en el que los alumnos reciban estrategias de aprendizaje para su posterior aplicación en la práctica. El profesor tiene que hacer trabajar a los alumnos, hacerles pensar, darles pautas para llevar a cabo diferentes tareas y a partir de ahí, dejarles hacer. No es un dejarles hacer libremente y de golpe, sino poco a poco y ayudándoles si surgen dudas. No se le puede pedir a un alumno que al fallar en una tarea busque él solo una solución si nunca lo ha hecho, se le puede enseñar a revisar sus errores, buscar una causa y ayudarle a solucionarlo la primera vez o incluso las primeras veces, dándole un claro ejemplo de cómo hacerlo para que la siguiente vez que falle se vea capacitado para solucionarlo por sus propios medios.

De alguna manera hay que empezar a confiar más en los alumnos, en dejar de darles todo masticado en un sistema educativo unidireccional y que gira en torno al docente para que el alumno cobre más protagonismo a la vez que su ritmo sea el que marque su propio aprendizaje.